Son las doces, el insomio de mi se apodera
una lágrima, de tristeza y soledad por mis mejillas
ruedan, de repente, miro hacia afuera, y hay estaba
ella con su cara completa mente llena, y con una luz
asombrosa, de repente una ráfaga de viento, se cuela
por mi ventana y acaricia mi cara, sierro los ojos, y siento
un alivio que no podría explicar.
La brisa mis lágrimas secó, y una paz
de repente en mi corazón sé pozo, mire
al espejo y por primera vez después de tanto
tiempo volví a ver por un instante, la mujer que una vez
fui, y que a gritos me pedía que la dejara salir.
Una nube por un ratito la luna tapó, y al volver
a reflejarse sentí qué me hablabas por un instante
"VEN Y ABRE TUS ALAS AL VIENTO, DEJA QUE TU
CORAZÓN, AL AMOR SE ENTREGUE OTRA VES
POR COMPLETO"... Una nueva ilusión por
mi ventana entró, y siento que mi momento llego.
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© Alexandra farías. Todos los derechos reservados
Ser adolecente implica que.
Quitame el aire que respiro,el agua que calma mi sed,

